Trapezóforo con Herma del Dios Pan

Imperio Romano - Siglo I a.C - I d.C.
REF: AR0338
Precio: A Consultar
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Extraordinario trapezóforo romano, un soporte vertical para mesa esculpido en mármol giallo antico con forma de herma. La pieza destaca por su excepcional estado de conservación, su calidad técnica y el juego cromático de sus materiales. Estructuralmente, consta de un pilar con capitel (donde encajaba el tablero) y una peana decorada sobre la que reposan los pies de la figura.

Iconográficamente representa al dios Pan, caracterizado con gran expresividad y rasgos salvajes (cuernos, barba, uso del trépano en el cabello), aunque presenta la particularidad de tener pies humanos delicados en lugar de pezuñas, evidenciando una evolución estilística. Las hermas, originalmente hitos fronterizos griegos, adoptaron en el mundo romano una función decorativa y simbólica (apotropaica) en el ámbito doméstico. Esta obra ejemplifica el lujo de los interiores romanos, fusionando mobiliario funcional con escultura de alta calidad artística.

Material Mármol giallo antico y semesanto
Dimensiones 85 x 21,5 x 21 cm
Conservación Muy buen estado de conservación, presenta algunas restauraciones mínimas que incluyen adhesivo moderno en la unión del capitel con el fuste y en las paredes de la base. También presenta algunas roturas reparadas en el cuerpo de la herma y en la peana. Pequeñas pérdidas aparecen en la nariz y los pies de la figura, así como en algunas zonas secundarias.
Procedencia - Colección particular FB, Zurich, adquirida en la década de 1980. - Colección particular MS, Nueva York, Estados Unidos, adquirida en el año 2000 en el mercado de arte neoyorquino.
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Trapezóforo con Herma del Dios Pan

Extraordinario trapezóforo romano, un soporte vertical para mesa esculpido en mármol giallo antico con forma de herma. La pieza destaca por su excepcional estado de conservación, su calidad técnica y el juego cromático de sus materiales. Estructuralmente, consta de un pilar con capitel (donde encajaba el tablero) y una peana decorada sobre la que reposan los pies de la figura.

Iconográficamente representa al dios Pan, caracterizado con gran expresividad y rasgos salvajes (cuernos, barba, uso del trépano en el cabello), aunque presenta la particularidad de tener pies humanos delicados en lugar de pezuñas, evidenciando una evolución estilística. Las hermas, originalmente hitos fronterizos griegos, adoptaron en el mundo romano una función decorativa y simbólica (apotropaica) en el ámbito doméstico. Esta obra ejemplifica el lujo de los interiores romanos, fusionando mobiliario funcional con escultura de alta calidad artística.

Bibliografía

- BIANCHI, U. Los misterios griegos. Leiden. 1976. - CUADRA RUBIO, RM Herms: From Custodians of Boundaries to Custodians of Gardens en REID, HL y DELONG, JC Las muchas caras de la mímesis: ensayos seleccionados del Simposio de 2017 sobre la herencia helénica de Grecia occidental. Paranassos Press. 2018. - ELVIRA BARBA, MA Arte y mito. Manual de iconografía clásica. Sílex. 2008. - FRIEDLAND, EA; SOBOCINSKI, MG; GAZDA, EK (eds). El manual Oxford de escultura romana. Oxford University Press. 2015. - GOLDMAN, H. “El origen del Herma griego”, American Journal of Archaeology 47, págs. 58-68. 1942. - GRIMAL, P. El diccionario de mitología clásica. Wiley-Blackwell. 1996.- KLEINER, DE Escultura romana. Prensa de la Universidad de Yale. 1992. - LULLIES, R. Die Typen der griechischen Herme. Königsberg. 1931. - RUCKERT, B. Die Herme im öffentlichen und privaten Leben der Griechen. Untersuchungen zur Funktion der griechischen Herme als Grenzmal, Inschriftenträger und Kultbild des Hermes. Ratisbona. 1998. - SCHRÖDER, SF Catálogo de la escultura clásica. Museo Nacional del Prado. Madrid. 2004.- FUERTE, D. Arte Romano. Prensa de la Universidad de Yale. 1995. - SOLE GARCÍA, C. Significado de los hermai en la antigua Grecia, iconografía y sociedad en el Mediterráneo Antiguo, págs. 2010. - WREDE, H. Die antike Herme. Maguncia. 1896.

Estudio de la Obra

Extraordinario trapezóforo, soporte vertical tallado con un motivo figurativo, que originalmente habría formado parte de una mesa, ya fuera como pie central o como una de varias patas. De hecho, presenta en la parte superior del capitel una hendidura de forma rectangular donde iría originalmente anclado el tablero de la mesa. Un ejemplo completo de este tipo de mesa con soporte en forma de herma fue vendido en Sotheby’s Nueva York (fig. 1).

Destaca tanto por el juego en las tonalidades del material, la alta calidad en la talla de la herma así como de los pies, y la rareza de la excelente conservación de un elemento móvil de esta época. Se compone de un pilar rematado por un capitel adintelado, que apoya en una peana desarrollada hacia delante para alojar la herma adosada al frente del fuste: un busto del dios Pan tallado a partir de un bloque de *giallo antico*, con cuerpo en forma de pilar de sección rectangular y, bajo este, los pies perfectamente tallados en bulto redondo.

La peana aparece decorada con molduras escalonadas y esquinas recortadas con volutas planas de silueta en S. Se conocen otros ejemplos de trapezóforos de herma con una peana similar, como los procedentes de Pompeya y conservados en el Museo Archeologico Nazionale di Napoli (fig. 2) y el depósito de Pompeya (fig. 3). La mesa mencionada más arriba también muestra un diseño de esquinas recortadas en forma de voluta.

Se trata de una estructura clásica, equilibrada y carente de más ornamentación que la propiamente escultórica. Se aprecia la elegancia del equilibrio de líneas, que realza aún más la belleza de la talla, de gran calidad técnica y artística y notable expresividad. Cabe destacar el juego en la utilización de mármoles tanto por la diversidad de tonos de color como por su composición, aportando color y diseño sin nada más que el propio uso de la piedra.

Pese a la sencillez aparente del diseño, este evidencia una notable evolución formal respecto a otras *hermai* contemporáneas, aunque de diseño más arcaizante y ligado a los modelos griegos, como es el caso de otro trapezóforo pompeyano de herma del Museo Archeologico Nazionale di Napoli (fig. 4).

El busto muestra el rostro del dios Pan de frente, con poblada barba y cuernos de cabra, coronado de pámpanos y frutos y adornado con un tocado cuyas cintas caen sobre sus hombros. Como es habitual dentro de la plástica romana, Pan está representado con rasgos animalescos: orejas grandes y apuntadas, frente corta, boca de labios gruesos, ojos almendrados y dos cuernos de cabra que surgen del centro de su cabeza.

Incluso la forma de trabajar su cabello, a base de trépano, jugando con los profundos rizos que caracolean por su frente y rostro (incluso las cejas están así trabajadas), resalta el carácter salvaje de esta deidad. Los pies, en cambio, son delicados, de una suave elegancia: dedos largos, posición relajada, tobillos bien diferenciados. Es notable el hecho de que, en contra de lo que ocurre en las representaciones arcaicas de Pan, aquí sus pies son humanos y no de cabra.

Se han encontrado algunos bustos de remate de *hermai* ciertamente cercanos a la pieza en estudio, como uno subastado en Sotheby’s Londres (fig. 5) y otro conservado en el Museo del Hermitage (fig. 6). Ambos comparten con el busto de la herma en estudio la concepción de los rasgos y la expresión del rostro, e incluso la forma de adornar la cabeza del dios, con un trabajo muy similar en altorrelieve y trepanado de los mechones de cabello, que incluso se disponen simétricamente de forma idéntica.

Por otro lado, otro busto de herma vendido en Sotheby’s Londres (fig. 7) muestra un interesante paralelismo con el objeto de este estudio, si bien no tanto por la iconografía —representa a un sátiro imberbe— como en la expresión y el modelado del rostro y los cabellos y, más específicamente, en el trabajo de los plegados de las cintas del tocado, que, como vemos en la pieza en estudio, se trabajan casi como un juego de experimentación lineal, geométrica y casi plana, en contraste con el gran volumen de la talla del rostro.

Este trapezóforo es un objeto complejo en su construcción, compuesto por varias partes diferenciadas, trabajadas por separado y luego ensambladas: el pilar, con capitel y base separados y un alma de yeso; y la figura, formada a su vez por el cuerpo central, el busto y los pies. Destaca además la presencia de una placa de mármol del tipo llamado *semesanto*, que aparece embutida en la parte superior del pilar principal, justo sobre la cabeza del dios. Sus tonos grises y su jaspeado menudo contrastan vivamente con las tonalidades ocres, más cálidas, del mármol *giallo antico* utilizado para el resto de la pieza.

La herma constituye una creación griega cuyo origen se remontaría al siglo VI a. C. Se trata de un pilar esculpido en piedra, generalmente de sección cuadrada, sobre el cual se situaba el busto del dios Hermes, de quien hereda el nombre, mientras que en la parte frontal del mismo se tallaba un falo erecto, símbolo de la fertilidad, pero también de la defensa y la profilaxis. No obstante, otras teorías sostienen que la primera herma representaba en realidad a Dionisos, dios de la fertilidad y la naturaleza en su estado primigenio.

Las *hermai* (plural del griego *herma*) se colocaban en el ámbito rural para delimitar carreteras y establecer los límites de las propiedades, aunque en las ciudades era habitual encontrarlas fuera de las casas, junto a una figura de Hécate, protectora de los cruces de caminos. En la Antigüedad se creía que en las zonas fronterizas, de tránsito, también llamadas liminales, habitaban seres malignos que podían decidir el destino de quien se atreviera a cruzarlos. Por ello, proliferaron todo tipo de creencias y amuletos que aseguraban proteger a los viajeros y comerciantes.

Como tipología escultórica, la herma evolucionará en gran medida a lo largo del tiempo, representando ya no solo a Hermes o Dionisos, sino también a otros dioses e incluso efigies de hombres ilustres. En el mundo romano, las *hermai* de pequeño tamaño aparecerán frecuentemente dentro de la esfera privada, con un carácter no solo decorativo sino también simbólico. Se han conservado numerosos ejemplos, especialmente procedentes de la Península Itálica e Hispania, y en su mayor parte representan a personajes masculinos barbados, de edad madura.

Es el caso de una herma romana vendida en Christie’s Nueva York (fig. 8), probablemente concebida como una pieza exenta y no como soporte de mobiliario, aunque de dimensiones similares a las de la pieza en estudio, que muestra un busto de Baco más arcaizante y carece de peana.

Tanto en el ámbito privado como en el público, el uso romano de las *hermai* de tamaño mediano o reducido podía ser religioso, conmemorativo, decorativo, funerario e incluso apotropaico, en su sentido original. Rocío Cuadra Rubio documenta estos diferentes usos en piezas encontradas en Herculano, Pompeya y Écija (Sevilla). Dentro del uso decorativo, la autora señala que fueron frecuentes las pequeñas *hermai* concebidas como patas o soportes para mesas, y no descarta que su función fuera doble: a la vez ornamental y apotropaica, como elemento protector de los habitantes de la casa.

La pata figurativa (concretamente, zoomorfa) ya aparece en el mobiliario funerario del Antiguo Egipto y se mantiene en época griega, perdiendo en gran parte su antiguo sentido simbólico y obedeciendo ya más propiamente a cuestiones decorativas. En el mobiliario griego será frecuente la pata en forma de monopodo, es decir, un fuste coronado por la cabeza de un animal, con los pies del mismo en su parte inferior.

En un primer momento, el mobiliario romano copiará directamente el griego, incluyendo las patas de monopodo. No obstante, creará nuevas tipologías como la mesa en forma de media luna, antecedente de la moderna consola y utilizada junto a los triclinios, con un tablero de forma semicircular alzado sobre tres patas. Otro tipo también muy propio del mobiliario romano fue la mesa de tablero rectangular con un pie único central. La pata en estudio pudo integrarse en cualquiera de estas dos tipologías.

Mientras en Grecia el mueble había sido relativamente sencillo, en Roma se tiende hacia el lujo por influencia etrusca, lo que llevará a un enorme desarrollo en el uso de mármoles y en la aplicación de la escultura al mobiliario. Así, se pueden imaginar los suntuosos interiores de las *domus* adornados con mesas, triclinios, braseros y camas ricamente decorados, realizados tanto en madera como en mármol, bronce y otros materiales nobles.

Personificación de la lujuria, el dios Pan, agreste de la fertilidad, protector de los rebaños y símbolo de la potencia sexual, era considerado procedente de la Arcadia e hijo de Hermes y de una ninfa de dicha región. Deidad temible, en ocasiones era capaz de causar el llamado “terror pánico”, por lo que a menudo se invocaba su ayuda en las batallas para atemorizar al enemigo.

Se le describía como un ser de aspecto animalco, con cuernos de cabra y cabellera y barbas desgreñadas, aunque era apreciado por los dioses debido a la belleza de la música que tocaba con su flauta de cañas, la siringa o flauta de Pan. En las representaciones más antiguas de cierta complejidad, halladas en la Atenas del siglo VI a. C., se le plasma con cabeza de macho cabrío, falo erecto y pies o patas también de cabra.

Pronto se le relacionará con el culto dionisíaco y, ya desde el Clasicismo Tardío, se integrará en el cortejo de Dionisos. Con el paso del tiempo irá adquiriendo un aspecto más humano e incluso agradable, si bien la mayor parte de las representaciones de Pan conservarán el rostro animalco de nariz aguileña y aplastada, orejas apuntadas y boca grande y carnosa.

El *Himno homérico a Pan* relacionaba al dios con el concepto de totalidad, debido a su nombre (*pan* significa “todo” en griego), idea que retomará Boccaccio ya en el siglo XIV. De su mano, los humanistas utilizarán la figura de este dios, tanto por su nombre como por su naturaleza híbrida, como símbolo de la Naturaleza universal en su estado original de caos, desarrollando la idea del llamado Pan Cósmico. Alciato interpretará más tarde a Pan como sinónimo de la Naturaleza, al considerar la parte inferior de su cuerpo una representación de la unión con el mundo animal y la superior de la relación con la divinidad.

Obras Comparativas / Paralelos

Fig. 1 Mesa romana con pie en forma de herma. Imperio Romano, siglo I dC Mármol. Sotheby's Nueva York, Antigüedades, 7 de diciembre de 2005, lote 67.

Fig. 2 Trapezóforo, herma con cabeza de Sileno en mármol. Imperio Romano, procedente de Pompeya. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Inv. 126252

Fig. 3 Trapezóforo, herma con cabeza de Baco en mármol. Imperio Romano. Procedente de Pompeya. Depósito de Pompeya. Inv. 205529. Mesa moderna.

Fig. 4 Trapezóforo, herma con busto de sátiro. Imperio Romano, siglo I dC Procedente de Pompeya. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, Gabinetto Segreto. Inv. 27730.

Fig. 5 Busto de Pan procedente de una herma en mármol. Imperio Romano, segunda mitad del siglo I dC Museo del Hermitage, San Petersburgo. Inv. 538.

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