Sillas Modelo «S33»
Silla de diseño de Mart Stam, la primera silla volada de la historia del mueble. Armazón de acero tubular lacado terminación brillo con curvatura original. Asiento y respaldo de piel italiana curtida de máxima calidad en color negro.
Sillas Modelo «S33»
Silla de diseño de Mart Stam, la primera silla volada de la historia del mueble. Armazón de acero tubular lacado terminación brillo con curvatura original. Asiento y respaldo de piel italiana curtida de máxima calidad en color negro.
"Die Wohnung" (Stuttgart, 1927) - "Machine Art" (MoMA, Nueva York, 1934) - "The Bauhaus: #itsalldesign" (Vitra Design Museum, 2015-2016) - Centenario de la Bauhaus (Mundial, 2019)
"1000 Chairs" (Charlotte & Peter Fiell, Ed. Taschen) - "Bauhaus: 1919-1933" (Magdalena Droste) - "The Design Book" (Ed. Phaidon) - "Thonet: Classic Furniture in Bent Wood and Tubular Steel" (Alexander von Vegesack) - Architectural Digest (AD)
Sillas Modelo "S33"
El año 1926 marcó un punto de inflexión tectónico en la historia del diseño industrial y del interiorismo moderno. En el seno de la efervescencia racionalista europea, el arquitecto holandés Mart Stam desafió miles de años de estática del mueble al concebir una estructura que prescindía de las patas traseras. Con la silla modelo S33, Stam no solo rompió un paradigma estructural milenario, sino que inauguró la tipología de la silla cantiléver o en voladizo. Esta pieza despojó al asiento de su masa visual y su pesadez tradicional, traduciendo el lenguaje depurado de la nueva arquitectura de entreguerras a la escala doméstica y sentando un precedente indispensable para los maestros de la Bauhaus.
La genialidad de Stam residía en su compromiso inquebrantable con el Neues Bauen (Nueva Construcción) y el ideal sociológico de la estandarización. Para él, la silla no debía ser un símbolo de estatus patricio ni un despliegue ornamental, sino una solución espacial estrictamente funcional, económica y reproductible. Su filosofía se basaba en la economía de medios absoluta; la S33 materializa esta visión al reducir el soporte a una única línea continua. A diferencia de iteraciones posteriores de Marcel Breuer o Ludwig Mies van der Rohe, que buscaron una elasticidad más acentuada o un refinamiento estético de proporciones áureas, el enfoque inicial de Stam era puramente resolutivo. Buscaba crear un cubo de aire contenido por un marco mínimo, donde la forma sigue a la física de manera descarnada.
El análisis material de la S33 revela un salto tecnológico sin precedentes para la época. La viabilidad de este diseño fue posible gracias a la utilización de tubos de acero sin costura, una innovación de la industria metalúrgica de Mannesmann que permitía el curvado en frío de perfiles huecos. En la configuración que nos ocupa, el armazón tubular presenta un lacado de terminación brillante, un acabado profundo que subraya el carácter industrial del metal, enfatizando el perfil gráfico y riguroso de su curvatura original. El esfuerzo cortante y el momento flector de la estructura se concentran en los codos inferiores, exigiendo una resistencia a la fatiga cíclica brutal. La audacia técnica de prescindir de los apoyos traseros genera una resiliencia inherente en el tubo; una ligera flexión que responde dinámicamente al peso del usuario, mejorando de forma empírica la ergonomía y la respuesta antropométrica del asiento.
Contrastando con la rigidez geométrica del acero tubular lacado, el asiento y el respaldo están resueltos mediante gruesos paños de piel. Esta elección no obedece únicamente a razones hápticas, sino estructurales. Al carecer de un bastidor rígido bajo la base, la piel actúa como una membrana en tensión activa que debe distribuir las cargas del cuerpo, cediendo lo justo para evitar puntos de presión isquiática sin perder su planimetría original. Con el paso del tiempo y la fricción, este cuero desarrolla una pátina profunda e irrepetible, un registro orgánico de la interacción humana que dialoga maravillosamente con la inmutabilidad aséptica de su esqueleto metálico.
La ejecución maestra de este diseño encontró su aliado definitivo en Thonet, la histórica firma que, tras revolucionar el siglo XIX con la madera curvada, supo liderar la producción en masa del acero tubular en el siglo XX. A pesar de los célebres litigios de patentes que rodearon la autoría intelectual del voladizo en la década de los veinte, la S33 de Stam prevalece en la historia. Hoy sigue siendo un objeto de culto ineludible y un referente absoluto, dotando a cualquier espacio contemporáneo de una gravedad histórica y una pureza intelectual que rara vez se alcanza en el diseño de mobiliario.
Mart Stam (1899–1986)
fue un influyente arquitecto, urbanista y diseñador neerlandés, reconocido como una figura clave del Movimiento Moderno y pionero de la Nueva Objetividad.
Estudió en Ámsterdam y trabajó con arquitectos de renombre como Max Taut y Hans Poelzig. Impartió clases como profesor invitado en la Bauhaus de Dessau, centrando sus lecciones en urbanismo y construcción elemental. Se retiró a Suiza en sus últimos años, donde murió en 1986.
Silla S 33: Presentada en la exposición Weissenhof de Stuttgart en 1927, este diseño eliminó las patas traseras, utilizando la elasticidad del tubo de acero para crear un asiento oscilante.
Colaboración con Thonet: Sus modelos más icónicos, como la S 33, la S 34 (con reposabrazos) y la S 43 (combinación de acero y madera), siguen siendo producidos por la firma Thonet.
- Colonia Weissenhof (1927): Diseñó una hilera de tres casas que ejemplificaban los estándares de la vivienda moderna.
- Fábrica Van Nelle (1925–1931): Colaboró en este icono del modernismo en Rotterdam, destacado por su uso masivo de vidrio y acero.
- Etapa en la URSS y Alemania: Formó parte de las «brigadas de arquitectos» en la Unión Soviética durante los años 30 y más tarde fue director de instituciones artísticas en Ámsterdam y Berlín.






