Mesa «Reflet Marin»
La mesa «Reflet Marin» es una pieza de colección que ejemplifica la filosofía de Olivier De Schrijver: la unión de la funcionalidad con el arte decorativo de alto nivel.
Mesa «Reflet Marin»
La mesa «Reflet Marin» es una pieza de colección que ejemplifica la filosofía de Olivier De Schrijver: la unión de la funcionalidad con el arte decorativo de alto nivel.
La mesa "Reflet Marin" es una pieza de colección que ejemplifica la filosofía de Olivier De Schrijver: la unión de la funcionalidad con el arte decorativo de alto nivel.
El elemento más distintivo es su superficie de vidrio, que presenta un exquisito diseño de escamas Este motivo evoca la piel de las criaturas marinas o el movimiento rítmico de las olas bajo la luz solar. El uso de diferentes tonalidades de azul y glaseados crea una profundidad visual que cambia según el ángulo de observación, reforzando la idea de "reflejo" que da nombre al modelo. El diseño rompe la monotonía con una banda lateral de color azul sólido y una sola escama en un tono más intenso, aportando un detalle de asimetría artística muy valorado en el diseño contemporáneo. La base está realizada en hierro forjado de líneas rectas y minimalistas, proporcionando un contraste industrial y robusto a la delicadeza visual del vidrio. La pátina del metal acentúa el carácter artesanal de la pieza, alejándola de las producciones industriales en serie y situándola en el ámbito del mobiliario de autor.
Olivier De Schrijver es reconocido por sus trabajos en espejo y vidrio, donde explora la luz y la geometría. Sus obras de los años 90 son especialmente buscadas por coleccionistas debido a su capacidad para integrar motivos naturales en formas modernas. Esta mesa no es solo un mueble funcional, sino una escultura horizontal que aporta una atmósfera de serenidad y lujo artístico a cualquier espacio.
Es especialmente reconocido por sus asientos, como las butacas «Hollywood» fabricadas en teca y cuero trenzado, que son piezas numeradas y firmadas. Crea piezas decorativas distintivas, como el espejo «Couleur du monde», que suelen ser ediciones limitadas (por ejemplo, series de 24 piezas). Su producción más prolífica se sitúa a partir de la década de 1990, con un enfoque en el diseño belga moderno de finales del siglo XX.


