Fragmento de Cratera Monumental con Sileno

Imperio Romano · Época Flavia, c. 70 dC – Reinado Adriano, c. 130 cc
REF: 5759
Precio: A Consultar
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Este imponente relieve de mármol es, en origen, un fragmento del borde de una monumental crátera romana, una de esas raras y costosas piezas de importación que adornaban los espacios más exclusivos del Imperio. La obra representa una cabeza colosal de Sileno, el sabio tutor de Dioniso, despojado aquí de su vertiente grotesca para mostrar un rostro de expresión concentrada y potente dignidad.

La calidad técnica es soberbia: el escultor utilizó el trépano con maestría para crear profundos juegos de luces y sombras en los rizos de la barba y en la corona de vid que ciñe su frente. Históricamente, la pieza tiene un valor añadido: sus paralelos más directos se hallaron en el Foro de Tarraco (Tarragona), lo que sugiere que esta obra formó parte del entorno monumental de esta capital provincial. En algún momento de su historia, el fragmento fue recortado y perforado para ser exhibido como un tondo o aplique de pared, convirtiéndose en una obra de arte autónoma admirada a través de los siglos.

Material Mármol de Luni o Carrara
Dimensiones 65 cm de longitud y 49 cm de altura
Conservación Buen estado de conservación, sin restauraciones. Presenta pequeños golpes que afectan principalmente a la punta de la nariz, algunos rizos de la barba y las hojas de la corona encima de la frente. Un golpe antiguo afecta al borde superior. La práctica totalidad de la superficie del mármol presenta adherencias calcáreas.
Procedencia - Procedente de un hallazgo casual por trabajos agrícolas en Riudoms, Tarragona. - Greca Anticuario Alta Época, José L. Martín, Barcelona. - Colección particular, Madrid.
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Fragmento de Cratera Monumental con Sileno

Este imponente relieve de mármol es, en origen, un fragmento del borde de una monumental crátera romana, una de esas raras y costosas piezas de importación que adornaban los espacios más exclusivos del Imperio. La obra representa una cabeza colosal de Sileno, el sabio tutor de Dioniso, despojado aquí de su vertiente grotesca para mostrar un rostro de expresión concentrada y potente dignidad.

La calidad técnica es soberbia: el escultor utilizó el trépano con maestría para crear profundos juegos de luces y sombras en los rizos de la barba y en la corona de vid que ciñe su frente. Históricamente, la pieza tiene un valor añadido: sus paralelos más directos se hallaron en el Foro de Tarraco (Tarragona), lo que sugiere que esta obra formó parte del entorno monumental de esta capital provincial. En algún momento de su historia, el fragmento fue recortado y perforado para ser exhibido como un tondo o aplique de pared, convirtiéndose en una obra de arte autónoma admirada a través de los siglos.

Descripción

Precio:    Consultar

Estudio de la Obra

Fragmento superior de una gran crátera de mármol con visibles del borde ligeramente exvasado, ornada con cabezas de Sileno, la que se describe se recortó en un momento dado en una forma más o menos redondeada para servir como decoración, según atestiguan dos perforaciones cuadrangulares en el borde superior y otras dos en el inferior que constituyen los encajes de unas sujeciones para su fijación en un muro restos. La decoración consiste en una cabeza colosal de Sileno, personaje mitológico del séquito de Baco, en su iconografía tradicional. Carente de su aspecto grotesco, con un rostro de edad avanzada, ancho y rollizo, de expresión concentrada. La testa está rodeada por una corona de hojas de vid con los nervios indicados por medio de ligero biselado que permite observar las trazas de cincel, dos racimos circulares en disposición simétrica con un intenso trabajo en trépano, penden sobre la frente. La parte superior de las orejas quedan ocultadas por la corona de hojas. Igualmente el pabellón auricular no está trabajado con mucho detalle. La frente está surcada por sinuosas arrugas horizontales. El entrecejo fruncido, con la ceja izquierda notablemente contraída que acentúa la expresión un tanto airada, el cabello de las cejas está ligeramente indicado pequeñas mediante y superficiales incisiones oblicuas y paralelas. Los ojos, bien abiertos, quedan enmarcados por la cinta de los párpados y por unas orejas de anchura semejante a la de los párpados. En los extremos, se han indicado unas discretas patas de gallo. La nariz es recta y potente, con amplias aletas y los orificios realizados igualmente con el trépano. La boca, entreabierta, de labios carnosos, ha sido vaciada. La masa pilosa del corto bigote que cubre el labio superior cae a ambos lodos de la boca con las puntas enroscadas hacia arriba. La artificiosa barba está simétricamente partida por la mitad, a ambos lados se agrupa en cuatro horribles y ensortijados bucles con cabellos indicados por incisiones helicoidales con un juego de luces y sombras reforzado por tres surcos trepanados. La obra encuentra sus paralelos más próximos en la misma ciudad de Tarragona, en cuyo foro se encontraron algunos fragmentos de piezas similares, conservadas hoy en el Museu Arqueològic Nacional de la ciudad (fig. 1 y 2). Estas enormes cráteras marmóreas eran evidentemente piezas de elevado coste y no resulta extraña su presencia en una rica e importante capital provincial romana. Posiblemente se encontró en el foro de Tarraco en época tardía. Las cráteras monolíticas de mármol, raras piezas de importación, constituyen siempre un objeto excepcional no frecuente de ver incluso en los núcleos urbanos más importantes del Imperio. De ahí la extraordinaria importancia del hallazgo. Sileno era en la mitología griega un dios menor de la embriaguez, padre adoptivo, preceptor y compañero de Dionisos, descrito como el más viejo, sabio y borracho de sus seguidores.La temática báquica es una constante en la historia del arte occidental desde la Antigua Grecia, cuando este tipo de escenas solían adornar las vasijas utilizadas en los banquetes. Los romanos la representaron también con frecuencia en mosaicos y otro tipo de manifestaciones artísticas.

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