Escritorio «Antoine» Maison Leleu

Maison Leleu
REF: MU0171
Precio: Vendido
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Elegante escritorio de Maison Leleu colección  «Antoine». Formado por dos tapas de madera de nogal francés superpuestas que se abren para dar paso a  dos cajones. El escritorio se apoya sobre dos pies de bronce patinado y latón.
Maison LELEU: La casa de Leleu saltó a la fama en la década de 1920 durante el período Art Déco.
Año Francia 1964
Estilo Art Déco.
Material Madera Nogal, Bronce Patinado. Latón
Dimensiones Alto: 78 cm. Largo: 220 cm. Ancho: 94,50 cm.
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Escritorio «Antoine» Maison Leleu

Elegante escritorio de Maison Leleu colección  «Antoine». Formado por dos tapas de madera de nogal francés superpuestas que se abren para dar paso a  dos cajones. El escritorio se apoya sobre dos pies de bronce patinado y latón.
Maison LELEU: La casa de Leleu saltó a la fama en la década de 1920 durante el período Art Déco.
Bibliografía

Modelo presentado en la exposición "SICOB 1964".

Descripción

Escritorio «Antoine» de Maison Leleu (1964)

La historia del diseño de interiores del siglo XX no se puede narrar sin dedicar un capítulo de honor a la mítica Maison Leleu. Esta legendaria firma familiar francesa saltó a la fama mundial durante la efervescencia de la década de 1920, convirtiéndose en uno de los pilares absolutos del movimiento Art Déco. Sin embargo, la grandeza de Leleu residió en su capacidad para evolucionar. Este deslumbrante escritorio de la colección «Antoine», datado en el año 1964, es un testimonio perfecto de esa madurez. En plena década de los 60, la casa demostró cómo la alta ebanistería y el lujo tradicional podían abrazar la limpieza visual de la modernidad sin perder un ápice de su sofisticación y pedigrí.

El elemento más cautivador y vanguardista de este escritorio es, sin duda, su innovador diseño estructural y su ingenio cinético. A simple vista, el mueble se presenta como una consola monumental de líneas puras, minimalistas y rotundamente horizontales.

Esta estricta geometría se logra gracias a un tablero compuesto por dos tapas superpuestas. El verdadero secreto del diseño reside en su funcionalidad oculta: estas tapas no son estáticas, sino que se abren o despliegan con una fluidez asombrosa para revelar dos amplios cajones integrados. Esta genialidad mecánica permite que el escritorio mantenga una silueta de pureza absoluta y un orden visual impecable cuando no se está utilizando, ocultando las herramientas de trabajo y transformando el mueble en una escultura arquitectónica silenciosa.

Para dar vida a este audaz diseño, Maison Leleu confió en uno de los materiales más venerados de la ebanistería clásica: la madera de nogal francés.

  • Riqueza Cromática: El nogal aporta una calidez inigualable. Su tono, que oscila entre los castaños profundos y los matices amielados, envuelve la pieza en un aura de elegancia atemporal.

  • Veteado y Textura: El cuidado en la selección de las chapas es evidente. El veteado de la madera fluye de manera continua y armoniosa a lo largo de las vastas superficies planas de las tapas, creando un paisaje natural que invita a ser tocado. El pulido exquisito de la madera asegura que la superficie de trabajo sea tan sedosa al tacto como bella a la vista.

Si el cuerpo superior del escritorio es una oda a la madera y la línea recta, la base es una lección magistral de orfebrería y proporción. Leleu abandona las tradicionales cuatro patas perimetrales para asentar el pesado cuerpo de nogal sobre dos imponentes pies centrales.

Estos soportes están magistralmente ejecutados en una combinación de bronce patinado y latón.

  • El bronce patinado aporta una cualidad oscura, grave y profundamente escultural, anclando visualmente la pieza al suelo y aportando la resistencia estructural necesaria para el complejo mecanismo de las tapas.

  • Por su parte, los acentos en latón dorado inyectan ese destello de luz y ese inconfundible glamour metálico que ha sido el sello de identidad de la firma desde sus inicios en los años 20. Este bimetalismo (la mezcla del tono oscuro y antiguo del bronce con el brillo pulido del latón) genera una tensión visual fascinante frente a la calidez orgánica del nogal.

Adquirir el modelo «Antoine» de 1964 es poseer un fragmento de la historia final de la Maison Leleu, una época en la que la firma decoraba embajadas, transatlánticos de lujo y las residencias de la élite mundial. Es un escritorio concebido para dominar un despacho directivo o un salón contemporáneo, demostrando que el verdadero lujo reside en la ejecución impecable de una idea brillante.

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