Caballo Caparisonado de la dinastía Qi
Imponente escultura funeraria (mingqi) realizada en terracota, que representa a un caballo de guerra en posición estática sobre una base rectangular plana. La figura destaca por su porte noble y su elaborado enjaezamiento, característico de la alta jerarquía militar de la dinastía Qi del Norte.
Caballo Caparisonado de la dinastía Qi
Imponente escultura funeraria (mingqi) realizada en terracota, que representa a un caballo de guerra en posición estática sobre una base rectangular plana. La figura destaca por su porte noble y su elaborado enjaezamiento, característico de la alta jerarquía militar de la dinastía Qi del Norte.
Caballo Caparisonado de la dinastía Qi
Imponente escultura funeraria (mingqi) realizada en terracota, que representa a un caballo de guerra en posición estática sobre una base rectangular plana. La figura destaca por su porte noble y su elaborado enjaezamiento, característico de la alta jerarquía militar de la dinastía Qi del Norte.
El animal se presenta con el cuello arqueado en un gesto de fuerza contenida. La cabeza, finamente modelada, luce una testera ornamentada con borlas y un penacho central distintivo. El cuerpo está cubierto por una rica policromía que ha sobrevivido notablemente al paso del tiempo; se aprecian patrones circulares y florales en tonos rojizos y ocres sobre el cuello y los cuartos traseros, sugiriendo una gualdrapa o quizás un patrón de pelaje estilizado.
La silla de montar, de fuste alto, descansa sobre una manta o sudadero (shabrak) de bordes festoneados y acampanados que caen elegantemente a los costados, pintados con pigmentos verdes y negros que imitan textiles de lujo. Del pecho y la grupa cuelgan medallones ornamentales (probablemente representaciones de adornos metálicos o de cuero en forma de hoja de albaricoque), que añaden una textura tridimensional a la pieza. La cola aparece recogida y atada, una práctica habitual para evitar entorpecimientos durante el combate.
La dinastía Qi del Norte, aunque breve (duró apenas 27 años), representa un periodo de gran florecimiento artístico y transición estética entre el estilo más arcaico de los Wei y el naturalismo dinámico que llegaría con la dinastía Tang.
En la cultura china antigua, el caballo no era solo un animal de carga, sino un potente símbolo de estatus, poder militar y riqueza. La posesión de caballos era fundamental para la defensa de las fronteras del norte contra las tribus nómadas.
Esta figura es un mingqi ("objeto espiritual"), creado específicamente para ser colocado en la tumba de un aristócrata o general de alto rango. Su función era acompañar al difunto en el viaje al más allá, asegurando que mantuviera su prestigio y capacidad militar en la otra vida. El tamaño de esta pieza (58 cm de altura) es considerable, lo que denota la importancia del propietario original.
La pieza presenta un estado de conservación notable. Mantiene gran parte de su pigmentación original en frío, lo cual es inusual dado la naturaleza fugaz de estos pigmentos tras siglos de enterramiento. Se observan depósitos terrosos y acreciones superficiales consistentes con su antigüedad arqueológica. No se aprecian restauraciones estructurales mayores a simple vista.



